viernes, 23 de febrero de 2024

Visualizar el estar en un lugar

Adriana Irazábal se caracteriza por su tenacidad en lograr sus objetivos, los piensa y va por ellos, sin importar el tiempo que le tome lograrlos.






Síndrome del venezolano y el Covid

 Hay cosas de Venezuela que no se pierden y otras de aquí que se pegan, nada le divierte más a mi hermano que reírse por mis 'vale' o mis 'perdona' En fin, una de las cosas que implicó una logística para mí era ir al mercado y con la cuarentena obviamente se complicó más. Cuando empezamos el confinamiento salí la primera semana al mercado y me volví un lío entre la mascarilla, los guantes, el gel, las muletas y el carrito así que no volví más y me encerré en mi casa por 2 meses hasta fase 0. Luego de 3 semanas volví al mercado solo por leche y lo que era una parada rápida se convirtió en una compra compulsiva de cosas de a dos para no regresar.

- Síndrome venezolano I -así terminé en la caja con una bolsa de 6kg o más sin darme cuenta 😅 Empecé a caminar lento 2 cuadras y media hasta que se me apareció un Sr de la calle y me dijo que me lo llevaba a mi casa y aceleré el paso hasta perderlo.

- Síndrome venezolano II - Puede que de verdad quería ayudarme, pero me entró la psicosis venezolana y corrí hasta la casa llegando con la mano casi sin sentirla 😅 pero lográndolo

  -La cuarentena ha sido capaz de comprobar que somos capaces de adaptarnos a las adversidades con más o menos dificultad, pero lo hacemos.

Mirari Sierra.

España.

 

 

 

 

 


jueves, 22 de febrero de 2024

La andadera de Brenda

 Hola, mi nombre es Brenda de Sousa. Tengo 27 años y presento una discapacidad motora moderada por haber nacido de forma prematura y, además, por haber tenido una leve falta de oxígeno al momento de mi nacimiento. Sin embargo, y a pesar de las dificultades, eso no me ha impedido cumplir mis sueños. Actualmente, me encuentro estudiando Letras en la Universidad Católica Andrés Bello.


 A través del siguiente texto, les contaré un poco más de mí. 

   La andadera de Brenda, una extensión de ella 

Hola, soy la andadera de Brenda; y una fantástica historia sobre ella y yo les vengo a contar, una historia que, tal vez, los conmoverá: 

El 5 de mayo de 1996, Brenda nació. 

Siendo la nueva alegría de su familia para aquel entonces. 

Niña sana; aunque mínima a la vez, pues debido a una prematurez rápido llegó a nacer. Tan rápido, que a los médicos al quirófano no les dio chance de llegar.  De tal modo que: Brenda, por primera vez, en la habitación del hospital llegó a llorar. 

Los meses pasaron y Brenda fue creciendo, aunque sin mucho movimiento de su cuerpo poder lograr.

Esto les preocupó a sus papás y, por ello, al médico fueron a consultar. 

Después de varias citas y chequeos, dieron con los primeros resultados. Así, las terapias a diario comenzaron: terapia de lenguaje, fisioterapia, terapia ocupacional y muchas otras más. 

Llegaron a la conclusión de que la condición de Brenda era, y es, una moderada parálisis cerebral Condición que, a su parte motora afecta más y, por esta razón, es que le cuesta un poco caminar. 

Llegué a la vida de Brenda a los 5 años; sus primeros pasos, aunque escasos de equilibrio, comenzó a dar con ayuda de las terapias, y de sus papás. Al yo empezar a andar con ella, más confianza  

sobre sí misma empezó a notar. Desde ese día, aunque al principio no me quería, no nos volvimos a separar. 

    La acompañaba a sus clases en el colegio e íbamos caminando, de salón en salón, de aquí para allá. Y aunque unas materias le costaban más que otras, todas con éxito, trabajo y esfuerzo, logró cursar. 

Brenda no tenía muchos amigos. Sin embargo, con las artes, la lectura, la Literatura, la escritura y los idiomas tenía, y aún tiene, una gran amistad. 

Tanto así que, después de varios años de cursos de Idiomas, teatro y otras actividades; Letras, en la universidad, ha decidido estudiar. Igual que en el 

colegio, a la universidad, sobre mis ruedas, la acompaño. 

Estudiamos un montón de materias que, una nueva y amplia perspectiva del mundo y la vida le han logrado brindar. 

También vamos a terapia, yoga y canto. Es un honor verla y acompañarla, desde primer un primer plano, en el escenario. Será una emoción leer su libro un día. 

Gracias a todos los que me ayudan a evolucionar.

Brenda de Sousa.

martes, 20 de febrero de 2024

Todos podemos bailar.

 

Hola mi nombre es Adriana Ortiz, soy una chica con discapacidad física, graduada en derecho y quiero contarles una pequeña anécdota que viví hace algún tiempo con un grupo de amigos.

 

   Un día recibí un mensaje de una amiga preguntándome si me gustaría participar en una clase de baile para personas con discapacidad, al principio dije cómo si yo no tengo nada de ritmo ni coordinación, ¡pero dos minutos después dije porque no! Y nos unimos a la aventura para apoyar a otra compañera en su proyecto de tesis el cual era trabajar e implementar un baile por primera vez con personas distintas capacidades.


   Muchas veces pensamos o creemos que por tener una condición diferente a los demás no podemos hacer cosas como bailar, participamos en una clase de baile adaptada a nosotros en una academia fue una experiencia muy bonita, la cual me dejo como reflexión del día que no importa si al comienzo no tienes coordinación, si lo haces bien o mal, lo hermoso de la vida es disfrutarla y arriesgarse a hacer cosas nuevas sin importar las criticas, a fin de cuentas lo que te hace diferente a los demás es el toque de alegría y sabor que le pongamos a lo que te provoque hacer. Vive tu vida a tu manera.!


Adriana Ortiz
Venezuela.

                                                                                   

 

"La carga que descarga"

 

     Con este título, Adriana Irazábal presentó la semana pasada su primer libro. Adriana es una talentosa y bella joven, que nació con parálisis cerebral. Pero su condición no ha sido obstáculo para cumplir sus sueños. Uno de ellos era escribir este libro, el primero de muchos, estoy segura.

    La conocí una tarde, cuando mi amiga, la psicóloga Teresita Maggi, me llevó a conocerla. Yo doy clases de escritura creativa y a Tere le pareció que era la persona indicada para asesorar a Adriana en la escritura de su libro. Fue amor a primera vista: conocerla no es solo quererla. Es admirarla y sentir el deseo de apoyarla a cumplir sus metas.

    Esa tarde me contó sobre lo difícil que había sido ir a la escuela, donde había sido víctima del bullying de sus compañeros. Yo, que soy madre de una niña con capacidades diferentes, puedo dar fe de lo feliz que fue ella durante sus años de colegio. Pero quizás tuvimos la suerte que Adriana no tuvo: contar con el apoyo de los colegios donde ella estudió, sus maestros y su directiva, que sensibilizaron a sus compañeros, desde los más pequeños hasta los que se iban a graduar, de que ella necesitaba comprensión y no lástima, compañía y no indiferencia. Y los niños y jóvenes lo entendieron. Mi hija fue la niña más feliz de sus colegios y cuando se graduó de bachiller, sus amigos le dieron el reconocimiento a la mejor compañera y el colegio un diploma que decía “eres nuestro orgullo”. Pero esa, por desgracia, es la excepción. La regla es lo que vivió Adriana, y por eso escribió su libro: para sensibilizar sobre las personas que tienen condiciones y capacidades distintas y su necesidad de integrarse a la sociedad.

    Adriana fue muy valiente al desnudar su alma en este libro. Por fortuna, ella ha contado con una familia que la adora y que la apoya, sobre todo sus padres, abuelos y hermanas. Allí relata sus pesares, pero también sus triunfos, como haber esquiado en nieve, trabajado como productora en radio, haberse ido a vivir un año sola a Miami, para demostrarse –y demostrarle a esa guerrera que es su mamá, Nelly Dorta- que ella sí podía valerse por su cuenta. “Si la vida te da limones, aprende a hacer limonada”, es una de sus frases favoritas. Y Adri aprendió a hacer la mejor de todas las limonadas.

    El presentador del libro fue Eduardo Frontado Sánchez, quien es otro ejemplo de vida. El padrino, su amigo Alejandro León, a quien conoció cuando entró a trabajar en Zona Escolar, un programa radial donde ella es productora de una sección mensual llamada “Superhéroes”. Alejandro era su jefe y tuvo la empatía necesaria para abrirle espacio, darle seguridad y alimentar su autoestima. “Tú sí puedes”, le repetía. Para alguien que venía de sufrir un acoso como al que Adri estuvo expuesta, era como encontrarse con un ángel.

    En el libro, Adriana narra también sus experiencias teatrales como actriz, su grupo de amigos que la aceptó en “cuatro ruedas”, sus parrandas hasta el amanecer, sus tenidas, sus idas a discotecas y a la playa: “¿Saben por qué nos divertíamos tanto? Porque los artistas somos de mente abierta: para ellos yo soy su amiga actriz más allá de mi condición”. Una época muy feliz, sin duda.

    Quiero recomendarles el libro, que está en Amazon tanto en físico como en formato para Kindle. En esta época cuando el hostigamiento se extiende las 24 horas del día, es primordial que los niños y jóvenes lo lean, para ver si logran ponerse en los zapatos de Adriana y otras personas con condiciones similares, para que sepan el daño que hacen y lo remedien.

    Para mí, Adriana es una heroína de esas de las que hablan en el programa de radio que ella produce. Una luchadora, valiente y decidida. Si usted quiere darse un regalo de vida, lea su libro y compártalo. Dese el lujo de conocer a una mujer maravilla que se desplaza en una silla de ruedas.

Fuente:  El Nacional web 

Mi llegada a Madrid y primera vez viviendo sola

 Quien me conoce sabe que para entonces el piso y yo éramos como imanes, es un tema de atracción porque siempre me he caído  y no solo eso, de pequeña me bajaba de la cama al piso para sentir el frío  

Cuando llegué a Madrid esta atracción se intensificó, no pasó el segundo día y caminando por la calle clavé las rodillas y 2 días después de nuevo... Así que con las rodillas rotas parecía imposible mudarme sola a una ciudad donde sólo se camina 

Me pusieron condiciones , la única manera de quedarme era empezando a usar las dos muletas y eso para mí fue resistencia, pues me quedaba sin manos!! La segunda condición era ponerme rodilleras  así que fui y las compré en Decathlon 

 Actualmente ya me adapté a la primera y esta es una de las últimas fotos con una muleta, pero con la segunda en ese entonces a la semana estaba devolviendo las rodilleras El primer año fue como en AA, contaba los días que tenía sin caerme




 



Mirari Sierra
España