La espasticidad es
un trastorno muscular que implica un aumento anormal del tono
muscular.
El tono muscular es
la cantidad de tensión que tenemos en nuestros músculos y el tono muscular
normal es el nivel natural de tensión que se necesita para mantenernos en
pie.
Un aumento en la tensión en los músculos hace que se pongan rígidos y puede
provocar espasmos musculares involuntarios
Generalmente es
causada por daño a la parte del cerebro involucrada en movimientos bajo su
control. También puede ocurrir a raíz de un daño a los nervios de la médula
espinal.
Los síntomas de espasticidad abarcan:
- Postura anormal
- Llevar los hombros, los brazos, la muñeca y los
dedos de las manos a un ángulo anormal debido a la rigidez muscular
- Reflejos tendinosos profundos y exagerados (el
reflejo rotuliano y otros reflejos)
- Movimientos espasmódicos repetitivos (clono),
especialmente al tocarlo o moverlo
- Tijereteo (cruce de piernas como se cerrarían las
puntas de unas tijeras)
- Dolor o deformidad de la zona del cuerpo afectada
La espasticidad puede también afectar el habla. La
espasticidad grave y prolongada puede conducir a la contractura de los músculos. Esto puede reducir el rango
de movimiento o dejar las articulaciones flexionadas.
Causas
La espasticidad puede ser causada por cualquiera de
las siguientes:
- Daño cerebral causado por falta de oxígeno, como
puede ocurrir con asfixia o ahogamiento inminente
- Parálisis cerebral (grupo de
trastornos debido a una lesión cerebral al nacer)
- Estenosis espinal cervical
- Traumatismo craneal
- Infecciones del cerebro o de la médula espinal
(enfermedad de Lyme, sífilis, VIH, tuberculosis)
- Esclerosis múltiple
- Enfermedad neurodegenerativa (afección que daña
el cerebro y el sistema nervioso con el tiempo)
- Fenilcetonuria (trastorno en el cual
el cuerpo no puede absorber los aminoácidos de fenilalanina)
- Lesión de la médula espinal
- Accidente cerebrovascular
- Tumores en el cerebro o la médula espinal
- Toxinas (óxido nitroso o "gas de la
risa")
- Deficiencia de vitaminas o minerales (vitamina
B12, vitamina E, cobre)
El tratamiento tiene como objetivo mejorar la
movilidad, reducir el dolor y, en última instancia, ayudarte a realizar
mejor las tareas que son importantes para ti.
El tratamiento puede implicar:
- Ejercicios: estos se adaptarán a tus necesidades
para estirar y fortalecer tus músculos. Estos realizados bajo la supervisión
de un fisioterapeuta.
- Medicamentos: esto puede incluir pastillas que se
recetan para todo el cuerpo para relajar los músculos e inyecciones para
los grupos musculares específicos: recetados por un neurólogo.
- Cirugía: a veces se recomienda para la liberación
del tendón o para implantar una bomba que administre medicamentos,
relajantes musculares, de forma continua.
La combinación correcta del tratamiento variará de
paciente a paciente. Esto se debe a que las prioridades de cada persona son
diferentes y a que algunas personas responden mejor a ciertos tratamientos que
a otros.
Fuentes consultadas


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