Tanto si es hijo único como si tuviere
hermanos se deben compartir las responsabilidades de su cuidado, sin duda
alguna esto alivia mucho la carga. Igualmente, importante es planificar los horarios
para llevar al niño -sin falta- a sus terapias; si lo anterior requiere del
apoyo de sus familiares más cercanos, evocar el espíritu de equipo para
repartirse las obligaciones es pertinente.
Por otro lado, de vital importancia
es confiar en el tratamiento médico que se le esté brindando al niño y darle
todo lo necesario para su mejor evolución. En este sentido, es tarea obligada
que el niño con necesidades especiales reciba información o comentarios de sus
progresos -por pequeños que sean- ya que los hace sentir valorados por sus
padres, al igual que
resaltar los aportes que, a pesar de sus limitaciones, ofrezcan a la dinámica
familiar. De esta manera se favorece su sentido de pertenencia y destaca
el amor de sus padres, hermanos o personas a su cargo en diferentes ambientes.
Para cerrar, la
clave del éxito está en el apoyo que se tenga como familia, la perseverancia y
el amor con que aborde la condición del niño.
Créditos: Lic. María
Elena Villalobos
Psicóloga


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