ALIMENTACIÓN EN PERSONAS CON MOVILIDAD REDUCIDA.

     En las personas con movilidad reducida deben tomar en cuenta que sus hábitos de alimentación deben ser saludables, ya que hay muchos factores que influyen directamente en su estado de salud, por lo tanto, hay que controlar la cantidad, calidad y variedad de los alimentos incluidos en la dieta.

    Suele haber disminución del gasto energético total debido a una baja termogénesis al no realizar actividad física, otro tema es el estreñimiento, ya que al permanecer constantemente sentado hay disminución de los movimientos intestinales, la inmovilidad conlleva a una disminución del flujo sanguíneo, lo cual es un factor de riesgo para padecimientos como la trombosis, también es común la retención de líquido, aparición de úlceras por presión, la disminución de la actividad del sistema muscular reduce la tensión del músculo sobre los huesos y esto conlleva a una pérdida de calcio, por lo que el sistema óseo se puede ver afectado, por otra parte la inmovilidad conduce a una reducción de masa muscular y  las personas con movilidad reducida, son más propensas al dolor y la inflamación articular.

Tomando en cuenta todas estas complicaciones la alimentación debe ser un tema de cuidado, se recomienda consumo de fibra para regular el transito gastrointestinal, entre 25 a 30 gramos/día, por lo que se debe procurar consumir mínimo cinco porciones entre frutas y vegetales frescos al día. Consumir alimentos que tengan más de un 90% en su composición de agua, como por ejemplo patilla, piña, lechuga y pepino, la cantidad de agua al día también es importante, por lo menos 30 ml por kg de peso.

Se debe ingerir omega-3 ya que posee efecto antitrombótico, interviene en el proceso de coagulación y promueve la producción de óxido nítrico, sustancia que estimula la relajación de los vasos sanguíneos. Los pescados como el atún, el salmón, la sardina, el arenque y los mariscos son algunas de las mejores fuentes alimentarias del mismo.

La vitamina C es antioxidante y vasodilatadora, contribuye a la salud del sistema cardiovascular, sus fuentes son: mango, piña, brócoli, jugo de naranja, limón y tomate.


Eliminar el consumo excesivo de sal de mesa, así como también de alimentos ricos en la misma como snacks, enlatados, sopas instantáneas, chucherías. Y por el contrario si se debe consumir alimentos ricos en potasio como frijoles, tomate, pera, naranja, cambur, plátano y papa.

Hay que optimizar la ingesta de proteína como: lácteos descremados, huevos, carnes blancas, semillas y granos. Consumir alimentos ricos en calcio como leche descremada, quesos, almendras, ajonjolí, sardinas y vegetales de hoja verde, Ingerir vitamina D es importante para estimular la absorción intestinal del calcio como atún, hígado de res, o alimentos fortificados con vitamina D como jugo de naranja, yogurt y cereales. Y es muy recomendable la exposición al sol durante 15-20 minutos al día.

El hierro lo necesitamos para fabricar glóbulos rojos. Los granos, las espinacas y vegetales verdes contienen hierro, pero la carne roja e hígado contiene mucho más. Encontramos hierro también en la yema del huevo, el salmón, los guisantes, el brócoli, etc.

El zinc protege la degradación muscular e interviene en el aumento de la masa ósea, sus fuentes son las ostras, el pescado, carnes de aves, cereales de desayuno enriquecidos y de grano entero, frijoles y productos lácteos. Asimismo, una dieta rica en alimentos fuente de potasio y omega 3 ayuda a mantener los músculos en buen estado.

Hay que evitar los alimentos promotores de inflamación como las carnes rojas y el alcohol, incrementar el consumo de alimentos de origen vegetal: frutas, vegetales, semillas y los alimentos con efecto antiinflamatorio, como las fuentes de omega 3.

Por supuesto se deben reducir o eliminar los alimentos procesados y refinados como pan blanco, pastas, pasteles, ca­ramelos y bollería y sustituir­los por productos integrales y tubérculos.

No olvidemos que cuando la movilidad se encuentra reducida se gas­tan menos calorías,


la necesidad de inge­rirlas disminuye, por esta razón si comemos más de nuestro requerimiento aumentaremos de peso progresivamente y la obesidad es un fac­tor de riesgo vascular que, a su vez, favorece la apari­ción de otros factores de riesgo vascular como la hiper­tensión arterial o la diabetes. Además, dificulta aún más la movilidad y da a lugar a un mayor grado de dependencia.

Para que la dieta sea variada y equilibrada, tenemos que conocer qué contienen los alimentos, qué tipo de nutrientes aportan, cuidarnos es la prioridad. 😊

 

Recopilación y redacción:

Kharem Marín.

Lic. Nutrición y dietética

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