¡Hola
a todos! Si hay algo que me ha enseñado este blog es a reinventarme, buscar
historias y sacar de cada momento una anécdota; así como a escudriñar cada
rincón con la finalidad de hallar información de salud y adaptarla a nuestras
necesidades.
Como bien saben, el objetivo principal de este blog es dar a conocer
historias de personas con desafíos motores, quienes siempre tienen una historia
que contar como nosotras, de recuerdos y experiencias recientes como esta, que
-en mi caso- me hace armar una historia.
La disciplina de entrar cada día en el blog me hace ver que lo que pudiera
atraer a las personas, más allá de las actividades didácticas y los artículos,
son las historias. Lo anterior me ha llevado a buscar personas con discapacidad
motora con la misión de que den a conocer -a través de las redes sociales- su
historia o la de algún familiar. ¡Imagínense que hasta en inglés he escrito! :D
Sin
duda es una labor de hormiguita: tocar puertas, explicar mil y una veces que su
historia puede animar a muchos a seguir adelante. Mientras tanto, me las
ingenio buscando información, diseñando actividades, en fin, mantengo mi mente
activa en este aspecto.
Mi primera cuenta en una red social fue en Facebook. Allí me uní a cuanto grupo existía de personas con discapacidad. Con la llegada de los teléfonos
inteligentes, mi hermano y yo adquirimos los nuestros con una memoria interna
baja, lógicamente teníamos que elegir cuáles aplicaciones tendríamos en estos.
En mi teléfono móvil tengo instalados algunos extras como Duolingo (una suerte de deporte extremo con mi problema de modulación, pero ya son pocos los fallos por aquello de repetir y repetir las frases) Instagram, Whatsapp y un jueguito muy divertido de trasvasar líquidos. Por ende, la memoria interna se vio colapsada y tuve que eliminar Facebook.
Los días pasaban y aún nadie se había animado.
Con el afán de obtener historias, días atrás entré nuevamente en Facebook a
rescatar viejas amistades. Comencé a enviar invitaciones a personas conocidas.
En este proceso quedé gratamente sorprendida al recibir pronta respuesta de
Daniel Ferrero, quien muy amablemente aceptó colaborar con su testimonio.
Inmediatamente, planificamos una reunión por Zoom a fin de ponernos al día.
Al
día siguiente, al verlo por Zoom, me vino rápidamente el recuerdo del niño
aquel que con su mirada, su impulso para querer pararse de su silla de ruedas y
sonrisa, daba a entender lo que sus labios no podían decir. ¡Estás
igualito!, le dije. Me topé con su perpetua cara sonriente, ahora con
bigotes y una pequeña barba, muestra indeleble del paso de los años.
Les cuento que logramos comunicarnos
muy bien de forma escrita, ya que posee una capacidad redaccional envidiable y
un hábil manejo del teclado. Entre las cosas que me comentó fue que se graduó
en Venezuela como productor de audiovisuales, tiene un blog donde a diario
publica noticias del día de Venezuela y el resto del mundo; así como también su
pasión por la radio.
De corazón, me
encantó conversar con él. Daniel es otro reflejo de que los sueños se trabajan
para cumplirlos. Espero pueda –en el corto plazo- publicar un poco más de él,
relatado por sí mismo.
Definitivamente quien siembra con cariño y dedicación, la vida se lo devuelve
con creces.
Quisiera terminar estas líneas con la despedida que tuvo Daniel ese día:
“Cuando
te veo a ti o a Isa que siguen poniendo su granito de arena en el país o cuando
veo en las noticias a un venezolano que pone el nombre de Venezuela en alto,
eso me inspira a seguir hacia adelante. Créeme que cuando te escucho, mi
corazón se pone chiquito; así que, la verdad, ¡gracias!”.
Ivonne
Febres - Venezuela
